Los libros que integran los comienzos de la literatura en lengua no latina,  en lengua vernácula, están plagados de referencias a músicos,  acróbatas, poetas…, en una palabra: juglares. La refinada poesía árabe de El collar de la paloma, las 99 adivinanzas de El libro de Exeter o las tiernas quejas de amor de Las jarchas confeccionarán el repertorio que  juglares, segreles y trovadores difundirán por toda Europa.

Cynewulf, The fates of apostles
Ed. GINN & COMPANY, Boston 1909

Hwaet!  ic pysne sang · sïdgeomor fand
on seocum sefan, · samnode wide,
hu pa aedelingas · Ellen cyddon,
torhte ond tïreadige. · Twelfe waeron,
5.daedum domfaeste, · Dryhtne gecorene,
leofe on life. · Lof wide sprang,
miht ond maerdo, · ofer middangeard,
peodnes pegna, · prym unlytel.

Abbón de Saint-Germanin y Guillermo de Poitiers, Textimonios del mundo de los vikingos
Ed. Orbis, Barcelona 1986          

El sitio de París por los normandos (II). Abbon de Saint-Germain

No me cansa cantar, pero me faltan las hazañas del noble Eudes, aunque las brisas de este mundo aún hoy lo acarician.
Te ruego, oh lector, que una vez vencido el enemigo, pidas para que yo, autor, pueda gozar de las amenas mansiones celestiales.   

Anónimo, Las mil y una noches

Ed. Edicumunicación, Madrid 1988

 

 En efecto, Feliz-Bella había consagrado sus ratos de ocio a aprender el Corán, las ciencias, la hermosa escritura cúfica y la corriente, las bellas letras y la poesía, y el manejo de los instrumentos musicales. Y había llegado a adquirir tal habilidad en el arte del canto, que sabía cantar de más de quince modos distintos, y basándose en una sola palabra del primer verso de una canción, podía prolongar durante varias horas, y hasta una noche entera, variaciones infinitas que arrebataban con sus ritmos y sus trémolos.

Einhard; Vita Karoli Magni, Das leben Karls des Groben
Edl Reclam, Stuttgard 1996

Vitam et conversationem et ex parte non modica res gestas domini et nutritoris mei Karoli, excellentisimi et me famossisimi regis, postquam escribere animus tulit, quanta potui brevitate conplexus sum, operam inpendens, ut de his quae ad meam notitiam pervenire potuerunt nihil omitterem neque prolixitate narrandi nova quaeque fastidientium animos offenderem;

Anónimo, Heliand
Ed. Marcial Pons, Madrid 1996

 

Ludovicus praecepit namque cuidam viro de gente Saxonum, quid apud suos non ignobilis vates habebatur, ut vetus ac novum Testamentum in Germanicam linguam poetice trasferre studeret, quatenus non solum literatis, verum etiam illiteratis sacra divinorum praeceptorum lectio panderetur.


 


OBRAS DEL SIGLO X

 Anonymous, The Exeter book
Ed.  Exeter Exeter College of Art and Design, No date


Wiht is wrætlic · þam þe hyra wisan ne conn
singeð þurh sidan · is se sweora wōh
orþoncum geworht · hafaþ eaxle tua
scearp on gescyldrum · his gesceapo . . .
. . .
þe swa wrætlice · be wege stonde
heah ond hleortorht · hæleþum to nytte    

Álvaro Galmés de Fuentes, Las jarchas mozárabes. Forma y significado.
Ed. Grijalbo, Barcelona 1994

Ya el primer editor de las jarchas, S. M. Stern, supone que éstas son canciones románicas populares, cantos de doncella enamorada, análogos a las cantigas de amigo gallego-portuguesas. Esta analogía salta a la vista en las muestras aportadas por Dámaso Alonso, pero a ella hubo de añadir R. Menéndez Pidal una relación, evidentemente también, con los villancicos castellanos, y finalmente, Margit Frenk Alatorre, con los estribillos franceses.


OBRAS DEL SIGLO XI

Anónimo, El Kalevala
Ed. Bérguam, Madrid 1967

El viejo e imperturbable Vainamoinen pasaba los días de su vida en los bosques de ellos, de Kalevala. Allí entonaba sus cantos y al hacerlo, como era sabio en cosas graves y secretas, manifestaba su ciencia.
Día y noche sin interrupción resonaba su poderosa voz a la que rendían pleitesía inclinándose ante ella, sometiéndose, ora obedeciendo, si ello era preciso, plantas, animales, cosas y elementos.

Anónimo, El Kalevala
Ed. Losada, Buenos Aires 1999

El viejo, el impasible Wainamoinen, dijo: <<De los huesos del sollo se podría hacer un kantele, si se pudiera hallar un maestro capaz de fabricarlo.>>

Anónimo, Ruodlieb
Ed. Gredos, Madrid 2002

 

Cuando los juglares con sus dedos arrancaban de la lira sones
éstos [osos amaestrados] danzaban y el ritmo con sus zarpas alternaban.
Entre tanto, saltaban y volteretas daban:
El uno llevaba al otro en la espalda y, sentándose,
abrazándose y peleando, rodaban por el suelo.



Ibn Hazm, El collar de la paloma
Ed. Alianza, Madrid 2004

 

Había en el sarao otras cantoras, a más de aquella esclava; pero cuando le llegó a ella su vez, templó el laúd y se arrancó cantando estos versos antiguos:
Un mancebo hermoso como una gacela, par de la luna llena
o del sol cuando luce abriéndose paso entre las nubes,
cautivó mi corazón con sus miradas lánguidas
y con su talle parecido a una rama en su esbeltez.